El túmin: la moneda comunitaria nacida en Veracruz

Papantla será sede de una nueva edición de la Feria del Túmin

Este fin de semana se lleavará acabo otro encuentro donde productores, artesanos, campesinos y consumidores intercambian bienes y servicios mediante una de las experiencias de economía solidaria más conocidas de México.

Aunque suele presentarse como una «moneda alternativa», el túmin representa mucho más que un medio de intercambio. Es un proyecto comunitario que surgió para fortalecer el comercio local, recuperar prácticas de cooperación y demostrar que existen otras formas de organizar la economía desde las comunidades.

¿Qué es el túmin?

El túmin es una moneda comunitaria creada en 2010 en el municipio de Espinal, en la región del Totonacapan, al norte de Veracruz.

Su nombre proviene del idioma totonaco y significa simplemente “dinero”, un detalle que refleja el origen indígena y comunitario del proyecto.

El túmin no busca sustituir la moneda nacional. Funciona como una moneda complementaria que permite que una parte del precio de productos y servicios pueda pagarse mediante túmins y el resto en pesos.

Su valor no depende del Banco de México, sino del acuerdo entre quienes participan en la red.

El problema que dio origen al túmin

La historia del túmin comienza con una realidad que sigue presente en muchas comunidades rurales.

En Espinal, miles de familias enfrentaban bajos ingresos, escasa circulación de efectivo y dificultades para vender sus productos. Mientras tanto, el crecimiento de grandes cadenas comerciales desplazaba poco a poco al pequeño comercio.

Paradójicamente, la región producía alimentos, artesanías y numerosos bienes, pero faltaba dinero para comprarlos.

Investigadores y estudiantes de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI), sede Totonacapan, identificaron este fenómeno durante diversos trabajos de campo.

Encontraron que todavía existían prácticas tradicionales de intercambio heredadas de la cultura totonaca, pero el trueque resultaba insuficiente para cubrir las necesidades de una economía moderna.

La pregunta era sencilla pero profunda: ¿Cómo fortalecer el comercio local sin depender totalmente del dinero convencional? Como respuesta nació la idea del túmin.

De un proyecto universitario a una experiencia comunitaria

En lugar de crear una moneda oficial, se diseñaron vales comunitarios aceptados voluntariamente por productores, comerciantes y prestadores de servicios.

El proyecto inició formalmente en noviembre de 2010 con alrededor de un centenar de participantes dentro del Mercado Alternativo y Economía Solidaria de Espinal.

Cada integrante recibía una cantidad inicial de túmins y se comprometía a aceptar una parte del pago en esa moneda.

De esta forma:

  • El productor vendía más;
  • El consumidor podía adquirir productos aun cuando disponía de poco efectivo;
  • El dinero seguía circulando dentro de la comunidad.

Más que billetes: un símbolo de identidad

Desde el principio, el túmin también tuvo un fuerte componente simbólico. Los primeros billetes incluyeron imágenes de Emiliano Zapata y obras inspiradas en Diego Rivera, figuras asociadas históricamente con las luchas campesinas y la justicia social.

En muchos comercios comenzaron a aparecer letreros con la frase: «Aquí se recibe Túmin». Éstos representaban mucho más que una forma de pago. Mostraban la decisión de comerciantes y productores de fortalecer las economías locales mediante relaciones basadas en la confianza y la cooperación.

¿Cómo funciona el túmin?

El sistema es relativamente sencillo. Cuando una persona compra un producto, puede cubrir una parte del precio con túmins y el resto con pesos mexicanos. En muchos mercados comunitarios, el porcentaje aceptado ronda el 20% del valor total, aunque cada grupo establece sus propios acuerdos.

El túmin:

  • No genera intereses;
  • No puede utilizarse para especular;
  • No depende del sistema bancario;
  • No está respaldado por el Banco de México.

Su respaldo es la confianza entre quienes integran la red.

Las decisiones sobre nuevas emisiones, incorporación de socios y reglas de funcionamiento suelen tomarse mediante asambleas comunitarias.

Una experiencia que salió de Veracruz

Lo que comenzó en Espinal pronto llamó la atención de otras regiones. En pocos años aparecieron redes del túmin en diversos municipios de Veracruz y posteriormente en estados como:

  • Oaxaca;
  • Chiapas;
  • Guerrero;
  • Puebla;
  • Jalisco.

Con el tiempo, la experiencia alcanzó presencia en alrededor de 20 estados del país, con más de mil participantes organizados en distintas redes de economía solidaria.

Cada grupo adapta el funcionamiento a sus necesidades, pero conserva los principios originales:

  • Cooperación;
  • Producción local;
  • Consumo responsable;
  • Fortalecimiento de pequeños negocios.

El conflicto con el Banco de México

El crecimiento del proyecto también provocó cuestionamientos legales. En 2011, el Banco de México consideró que el túmin podía interpretarse como un intento de sustituir la moneda nacional, cuya emisión corresponde exclusivamente al Estado mexicano. Promotores del proyecto fueron citados por la entonces Procuraduría General de la República.

La defensa sostuvo que el túmin no pretendía reemplazar al peso, sino funcionar como un vale de intercambio aceptado de manera voluntaria entre particulares. Esa ha sido la posición que mantienen sus impulsores hasta la actualidad.

Aunque el proyecto continúa funcionando en distintas regiones del país, sigue sin existir una regulación específica para este tipo de monedas comunitarias.

¿Por qué sigue vigente el túmin?

Más de quince años después de su nacimiento, el túmin continúa despertando interés porque plantea una pregunta que sigue siendo relevante: ¿Es posible construir economías donde el centro sean las personas y no únicamente el dinero?

Para quienes participan en la red, el objetivo nunca ha sido competir con el sistema financiero nacional. La intención consiste en mantener activa la producción local, favorecer a pequeños comerciantes y fortalecer los vínculos entre quienes producen y quienes consumen.

En un contexto donde muchas comunidades enfrentan concentración económica, migración y pérdida del comercio tradicional, el túmin representa una alternativa basada en la colaboración.

La Feria del Túmin en Papantla

La Feria del Túmin reúne a productores, cooperativas, artesanos, campesinos, cocineras tradicionales y consumidores interesados en conocer esta experiencia.

Además del intercambio comercial, suele incluir:

  • Venta de alimentos y productos locales;
  • Artesanías;
  • Medicina tradicional;
  • Talleres;
  • actividades culturales;
  • Espacios de diálogo sobre economía solidaria.

Más que un mercado, la feria muestra que existen iniciativas que buscan fortalecer las economías locales mediante la organización comunitaria.

Feria del Túmin

Una experiencia que invita a reflexionar

El túmin no resolverá por sí solo los problemas económicos de México. Sin embargo, su permanencia durante más de una década demuestra que muchas comunidades continúan explorando formas distintas de producir, intercambiar y consumir.

Mientras el modelo económico dominante privilegia la concentración del capital y las grandes cadenas comerciales, el túmin apuesta por mantener la riqueza circulando dentro de las comunidades.

Su historia es también la historia de personas que decidieron responder a la escasez no únicamente con recursos financieros, sino con organización, confianza y cooperación. Visita y conoce más sobre el túmin.


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