Plaguicidas altamente peligrosos: ¿por qué siguen autorizados en México?

El debate sobre los plaguicidas altamente peligrosos

La mayoría de las personas ha escuchado hablar de pesticidas, herbicidas o insecticidas. Sin embargo, pocas saben que existe una categoría específica de sustancias que organismos internacionales consideran especialmente preocupantes debido a los riesgos que representan para la salud humana y el medio ambiente.

Se trata de los Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAP), un grupo de productos utilizados en la agricultura que han sido objeto de debate en distintos países durante las últimas décadas.

En México, de acuerdo con datos de la Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM), actualmente existen 210 plaguicidas altamente peligrosos autorizados. De ellos, 171 han sido prohibidos en uno o más países debido a sus posibles impactos sobre la salud o los ecosistemas.

Esta cifra hace que nos hagamos una pregunta inevitable: si en otras naciones decidieron retirarlos del mercado, ¿por qué siguen permitidos en México?

¿Qué son los plaguicidas altamente peligrosos?

No todos los plaguicidas tienen el mismo nivel de riesgo.

Los productos son considerados como plaguicidas altamente peligrosos cuando presentan características que pueden causar daños graves a las personas o al ambiente. Esta clasificación no surge de opiniones o posiciones políticas, sino de criterios científicos utilizados por organismos internacionales, instituciones de salud pública y redes especializadas en el monitoreo de estas sustancias.

Entre los factores que se toman en cuenta se encuentran su toxicidad aguda, su posible relación con distintos tipos de cáncer, los daños al sistema nervioso, las alteraciones hormonales, los problemas reproductivos o su capacidad para permanecer durante largos periodos en el ambiente.

También se consideran los riesgos para especies fundamentales como abejas, mariposas, aves, peces y otros organismos que cumplen funciones esenciales en los ecosistemas.

No todos están prohibidos por la misma razón

Una idea frecuente es pensar que todos los plaguicidas altamente peligrosos fueron prohibidos por provocar cáncer. La realidad es más compleja.

Algunas sustancias fueron restringidas debido a sus efectos sobre la salud humana. Otras por los daños que generan en cuerpos de agua, suelos o especies silvestres. En ciertos casos, la preocupación radica en que permanecen durante años en el ambiente o pueden acumularse en organismos vivos.

También existen productos cuya peligrosidad está relacionada con el riesgo de intoxicaciones agudas durante su manejo o aplicación.

Por esta razón, la categoría de Plaguicidas Altamente Peligrosos reúne sustancias con características distintas, pero que comparten un elemento común: representan riesgos que han sido considerados especialmente preocupantes por la comunidad científica.

¿Por qué algunos países los prohíben y otros no?

Las regulaciones sobre plaguicidas no son iguales en todo el mundo. Cada país cuenta con sus propios procesos de evaluación, mecanismos de revisión y criterios para autorizar o retirar productos del mercado. Como resultado, una sustancia puede ser prohibida en una nación y continuar siendo legal en otra.

En algunos casos, las prohibiciones surgen tras la aparición de nuevas investigaciones científicas. En otros, responden a decisiones regulatorias orientadas a reducir la exposición a determinados compuestos o impulsar alternativas menos riesgosas.

Esto ha dado lugar a una situación que genera cada vez más cuestionamientos: productos considerados demasiado peligrosos para ser utilizados en ciertos países continúan fabricándose, comercializándose y exportándose hacia otros mercados.

Un debate que sigue abierto en México

Diversas organizaciones ambientales, académicas y de salud pública han señalado la necesidad de revisar la situación de los plaguicidas altamente peligrosos autorizados en México.

El debate no consiste únicamente en decidir qué productos deben permanecer en el mercado. También implica discutir cómo se evalúan los riesgos, qué información está disponible para la población y qué mecanismos existen para proteger la salud pública y los ecosistemas.

A ello se suma otro desafío importante: la falta de información accesible y actualizada sobre el uso de estas sustancias en distintas regiones del país.

Aunque existen registros oficiales de productos autorizados, todavía hacen falta más estudios que permitan comprender mejor sus impactos ambientales, sanitarios y sociales en contextos específicos.

Plaguicidas altamente peligrosos

Más allá de los números

La discusión sobre los plaguicidas altamente peligrosos suele reducirse a listas de sustancias, porcentajes o regulaciones. Sin embargo, detrás de esos datos existe una pregunta más profunda.

¿Cómo producir alimentos sin poner en riesgo la salud de las personas ni afectar, muchas veces de manera irremediable, a los ecosistemas?

Cada vez más especialistas coinciden en que a futuro la agricultura requerirá reducir la dependencia de sustancias altamente tóxicas y fortalecer prácticas que permitan mantener la productividad sin trasladar los costos ambientales y sanitarios a las generaciones venideras.

Entender qué son los plaguicidas altamente peligrosos es un primer paso para participar en la toma de decisiones que no sólo involucra a agricultores, autoridades o científicos. También concierne a todas las personas ya que nuestra subsitencia depende de los alimentos producidos en el campo.


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